AL EUROPARLAMENTO NO LE GUSTA CUBA
Sin apoyarse en la producción de armas, en el tráfico de drogas, en la construcción masiva de cárceles, en el lucro privado de la salud, la educación u otras actividades mercantiles que incrementan el Producto Interno Bruto (PIB) de algunas naciones, Cuba cerró el año 2005 con un crecimiento de su PIB de 11,8 por ciento, frente a una guerra comercial y financiera del gobierno de los Estados Unidos, que significa dejar de obtener 1 782 millones de dólares anuales. Para el Europarlamento la nación agredida, que se desarrolla, “es merecedora” de sanciones, por lo que ha pedido a los países miembros de la Unión Europea que incrementen la presión sobre la Isla. Los altos parlamentarios europeos desconocen que en Cuba hay bloqueo y que Estados Unidos es el principal violador de los derechos humanos. Es ahora, Human Rights Watch (HRW) quien en su informe anual incluye una dura crítica contra el gobierno de Bush, al que acusa de socavar el respeto por los derechos humanos en el mundo.
Por su parte, los legisladores del Parlamento Europeo en su resolución también pidieron que el tema de los derechos humanos sea tocado por cada visitante europeo de alto nivel en la isla. Casi coincidiendo, HRW también había pedido al Congreso Norteamericano que establezca un panel independiente para investigar las violaciones de los derechos humanos llevadas a cabo por Estados Unidos. El director ejecutivo de ese grupo, Kenneth Roth, dijo: “Lamento informar que la defensa mundial de los derechos humanos se ha visto seriamente comprometida por la decisión política del gobierno de Bush de violar algunas de las normas básicas de los derechos humanos, por creer erróneamente que es la mejor manera de luchar contra el terrorismo.
Por lo menos, las decisiones políticas tomadas por los de más alto rango crearon una atmósfera de tolerancia hacia las violaciones la tortura y los tratos inhumanos aplicados por el gobierno de Bush. Y entre esas decisiones políticas se puede citar, por ejemplo, la violación de la Convención de Ginebra en Guantánamo, su extraordinariamente limitada definición de tortura, al punto de que la mayoría de los abusos no son considerados tortura”.
Como se sabe, el tema de la cárcel en Guantánamo no ha tenido la fuerza requerida para que progrese una investigación europea seria. Incluso, en su aparente rectitud, sería bastante improbable lograr, contrario a lo que dicen algunos diputados, llamar a declarar al vicepresidente estadounidense, Richard Cheney, y al secretario de Defensa Donald Rumsfeld sobre las cárceles clandestinas de la Cía en Europa, se supo el 26 de enero acerca de una comisión de ese órgano legislativo.
Para la Red Voltaire, desde hace varios años, la Unión Europea se alineó junto a la política agresiva de Estados Unidos hacia Cuba. Europa justifica esa posición por su voluntad de que los “derechos humanos” sean respetados en Cuba, en referencia a la “disidencia interna”. Sin embargo, no explica por qué Cuba es la única nación a la que estigmatiza en el hemisferio americano, en el que se cometen tantas y tan escalofriantes violaciones de los derechos humanos.
Por ejemplo, la Unión Europea nunca ha impuesto sanciones contra países como El Salvador, Honduras, México, Colombia, Ecuador, Haití, Jamaica, Guatemala, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, Guyana, Brasil, Argentina, Bahamas, Canadá, República Dominicana, Trinidad Tobago, Perú, Nicaragua o el propio Estados Unidos, cuyos gobiernos dan muestras de una voluntad más que relativa de respetar los derechos de sus conciudadanos.
Según el informe de Amnesty International correspondiente al año 2005 por lo menos 159 mujeres han sido asesinadas en condiciones espantosas en El Salvador (solo uno de esos países) sin que los culpables hayan comparecido ante la justicia. “La impunidad persiste en lo tocante a los casos de violaciones de los derechos humanos cometidas durante el conflicto de los años 1980-1991 y en lo concerniente a casos más recientes, incluyendo la violencia contra las mujeres”. La organización subraya también que en agosto de 2004, 31 detenidos murieron en la prisión La Esperanza sin que los responsables de ésta fuesen investigados. La Unión Europea guardó silencio ante estos hechos.

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