EL BLOQUEO ES UNA GUERRA
Nadie debe llamarse a engaño por los giros idiomáticos o las interpretaciones de los "tanques pensantes". El embargo contra Cuba es una guerra económica, es un bloqueo. Se prolonga por más de 46 años, es un acto de total genocidio, y su propósito es rendir por hambre, enfermedades y penurias a una nación que se resiste a vivir bajo la tutela extranjera. Tiene además la marca ilegal de la extra territorialidad y se erige como desafío imperial al resto del mundo, que en Naciones Unidas ha aprobado resoluciones condenatorias por catorce años consecutivos contra tales leyes y propósitos, y debe hacerlo por décimo quinta ocasión el próximo ocho de noviembre. Los costos para los cubanos, que con inigualable resistencia han vencido las duras pruebas impuestas desde el Norte, no dejan de ser sumamente significativos. El bloqueo, en términos monetarios, ha costado a Cuba 86 mil 108 millones de dólares desde su promulgación hasta el presente, y solo el pasado año esa cifra fue de cuatro mil millones. Según expertos de organismos internacionales, la mayor de las Antillas ha perdido a cuenta de la agresividad imperial más de decenio y medio de desarrollo sostenible, y hoy siete de cada diez de sus ciudadanos han nacido y vivido bajo los rigores derivados de la prepotencia de la Casa Blanca. ¿Puede alguien imaginar cuánto hubiese resuelto la Isla en materia productiva, de transporte, salud, educación y bienestar social, entre otros aspectos esenciales, si hubiese podido contar con tales recursos? La obra revolucionaria estaría más avanzada, si ya se viene haciendo en las duras condiciones de agresión, cerco, persecución y desangramiento económico. Y todavía los cubanos deben escuchar de boca del Presidente norteamericano sus planes de "democratización" de la sociedad cubana, puestos a la luz en 2004, y "perfeccionados" este 2006, con la existencia incluso de "cláusulas secretas" que se guardan celosamente por "motivos de seguridad nacional", y que muy bien pueden implicar el retorno a los días de las continuos actos terroristas contra industrias, campos de cultivo, escuelas, centros de recreación u hoteles cubanos, e incluyan hasta la posibilidad de una invasión militar directa. Desde luego, no sería tarea fácil para los agresores y como seguramente lo saben, es por lo que no lo han hecho. Fuente: AIN


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