ENTRE FILANTROPIA, MERCADO Y ORDENADOR PARA POBRES
Los utopistas neoliberales impusieron la creencia de que el dinero pasaría de los ricos hacia los pobres, cuando en realidad sucede todo lo contrario. La renta de las 500 personas más acaudaladas del planeta es igual a la de 416 millones de los más desposeídos. En estos momentos hay más de 1.200 millones de personas que viven con menos de un dólar o un euro diario. En EEUU una encuesta arrojó que la mayoría creía que su país destinaba un 15 por ciento a ayuda al desarrollo, cuando realmente no alcanza el 0,5 por ciento. La distracción del pensamiento de los reales problemas de la pobreza permite que el sistema del capital considere un mercado importante a los millones de pobres alentándolos a consumir y para ello se acude a fórmulas como la filantropía. Intel, Microsoft y Motorola, que han prometido invertir miles de millones de dólares en China e India, hacen proyectos filantrópicos que ayudan a entender cómo hacer negocios en estos complejos mercados. Su objetivo es llegar a lo que los ejecutivos llaman "los próximos mil millones de usuarios" de tecnologías de consumo, como Internet y los celulares. Las imágenes de ejecutivos ayudando a los pobres también pueden contribuir a mantener las buenas relaciones con los gobiernos, una parte fundamental de los negocios. Intel ha anunciado planes para invertir 1.000 millones de dólares a lo largo de cinco años para mejorar el acceso a Internet en países en vías de desarrollo y capacitar a profesores. Motorola Inc. ha vendido millones de teléfonos de 30 dólares en mercados emergentes a gente que nunca antes había usado uno. Por su parte, la rival de Intel, Advanced Micro Devices Inc., unió fuerzas con el fabricante de PC Quanta Computer Inc. para producir lap tops por tan sólo 100 y distribuirlas a niños en lugares como Brasil, Nigeria y Tailandia. Esta firma, para evidenciarnos su entendimiento de la filantropía, retiró discretamente del mercado una línea de computadoras baratas porque no generó ventas significativas. El objetivo declarado era ayudar a que los consumidores en varios países en desarrollo pudieran acceder al mundo de las nuevas tecnologías. La PC costaba 249 dólares e incluía un monitor de 15 pulgadas (38 centímetros) y fue vendida inicialmente en México, Brasil, India, Rusia y China. Pero, el caso mencionado de las lap tops de 100 dólares merece un aparte. El proyecto, que despertó gran interés durante la segunda parte de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información de la ONU celebrada en Túnez, fue presentado como una propuesta más para intentar paliar los efectos de la brecha tecnológica que existe entre ricos y pobres del mundo, como un instrumento para alfabetizar digitalmente a los jóvenes menos favorecidos en las escuelas y permitir su entrada en Internet. A principios de 2007 estará vendiéndose el nuevo modelo. La apuesta de Nicholas Negroponte, director del MediaLab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), de diseñar un ordenador portátil para las escuelas del Tercer Mundo al “módico” precio de 100 dólares la unidad es un negocio redondo revestido de filantropía. En 2005 Nicholas Negroponte presentó su proyecto al presidente Lula Da Silva de Brasil, en ese entonces el coste de los ordenadores podría reducirse a unos 130 dólares (108 euros) por unidad, si la demanda llegaba a unos cinco millones de equipos. "En el caso de Brasil, calculamos que la demanda inicial no deberá bajar de un millón de PC", dijo. Sencilla matemática y ver la ganancia. Pero, el director del MIT hizo otra confesión: “en EEUU un ordenador portátil se vende por unos 800 dólares (670 euros), pero cerca del 70% de ese dinero corresponde a publicidad, distribución y ganancias”. No obstante, según sus promotores, el bajo costo de los ordenadores se logra, en primer término, reduciendo drásticamente el precio de la pantalla. Otro factor que abarata es que se elimina lo innecesario de las máquinas. "Los portátiles de hoy se han vuelto pesados: dos tercios de sus programas son usados para administrar el otro tercio, y hacen las mismas funciones en nueve formas diferentes". El consumidor de los ordenadores comunes es exprimido por el sistema en nombre de las ganancias de los gestores del producto. Con los pobres el ardid es el “noble empeño” de reducir la brecha tecnológica y comprometer a los “inservibles estados” que harían las compras y se encargarían de la capacitación obviamente, porque los vendedores no van a ir a las naciones empobrecidas distribuyendo ordenadores y enseñando a los iletrados y a los niños en las escuelas. Quiere decir además, que no hay tecnología novedosa en los susodichos ordenadores para pobres. El producto, denominado "2B1", utilizará tecnología Linux y tendrá un procesador de 500 MHz y 128 MB de memoria RAM, con 500 MB de memoria Flash ya que no empleará unidad de disco duro aunque contará con cuatro puertos USB. Como una gran innovación se presenta el empleo de una fuente de energía manual: una especie de cordón del que se tira para cargarlo, como el de las cortadoras de césped. Es evidente que se mantienen los gastos innecesarios sobre los mercados establecidos con una publicidad que enmascara este hecho, mientras reducen costos para los portátiles de pobres, con un simple cambio tecnológico, la eliminación de intermediarios y, lo más importante, lograrán el mercado emergente de millones de pobres. El negocio promete: al MIT se han unido las empresas Google, News Corp, Red Hat y BrightStar, entre otras. El ordenador barato o para pobres es una estafa más, eso sí, buena publicidad, cándida filantropía y generoso estudio del mercado emergente que son los más empobrecidos, a quienes hay que montar en el carro del consumo para que no queden fuera del sistema. Fuente: Agencias

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