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ISLAMIA, que es la llave del Golfo

03/09/2007 GMT 1

La política de EEUU en su máximo punto de hipocresía

norelys @ 17:04

cd565f27_a.jpgEste artículo publicado en 2005 mantiene toda la actualidad que el lector puede comprobar

Por Heather Mallick

El atributo que mejor define a Estados Unidos en la actualidad no es ciertamente la libertad, pese a las interminables reivindicaciones en lo contrario. No es siquiera materialismo o militarismo: es hipocresía. La hipocresía es rampante en la forma en que EEUU lidia con el resto del mundo y, por cierto, en su propia, autodestructiva democracia. El ejemplo más descarado se registró en fecha reciente cuando se exhibieron en el diario británico “The Sun” fotos de Saddam Hussein en paños menores. El diario es propiedad de Rupert Murdoch, y créanme, no hay ciénaga en la que los diarios de Murdoch no decidan hundirse. Desde hace décadas “The Sun” ha dejado a los británicos boquiabiertos, asombrados y disgustados.

En el más asombroso despliegue de hipocresía que ha emergido de un país que se considera a sí mismo “excepcional”, el ejército de EEUU se quejó de que las fotos parecían una violación de la Convención de Ginebra sobre trato humano a los detenidos. Sin embargo, esa convención ha sido considerada “pintoresca” por Alberto Gonzáles, secretario de Justicia de EEUU. Las autoridades norteamericanas no han procesado todavía, o siquiera culpado a algún alto oficial del ejército por colocar a prisioneros desnudos en pirámides de cuerpos, por atacarlos con perros o por humillarlos a nivel sexual hasta que, según se ha dicho, sólo anhelan la muerte. Sólo aquellos situados en los escalones más bajos de la jerarquía son castigados.

Aparentemente, está bien que EEUU viole las convenciones en Guantánamo o en Bagram o envíe prisioneros a otras partes del mundo para ser torturados por gobiernos que buscan el favor norteamericano. Pero cuando le sirve a los propósitos de la Casa Blanca, de repente la Convención de Ginebra brilla en toda su humanidad y gloria. Las dos caras de una misma moneda. La lista de hipocresías norteamericanas es demasiado larga como para poder imprimirla en este artículo. La nación de Irak es ahora el reino de la hipocresía. Los estadounidenses están presuntamente intentando democratizar una ex dictadura, pero correspondió al violento y bifronte Presidente ruso Vladimir Putin señalar que las elecciones en EEUU son apenas emblemas de democracia.

El gobierno de Bush dice que no invadió a Irak para quedarse con el petróleo, pero una auditoria divulgada el 23 de mayo revela que los ingresos de crudo destinados a la reconstrucción del país fueron despilfarrados por la Autoridad Provisional de la Coalición, y luego por los líderes que tomaron el poder de manos de las autoridades norteamericanas. Entre las acusaciones figuran el contrabando, transacciones a las cuales es imposible seguir la pista, y contratos otorgados sin licitación alguna. Sólo un cínico puede sugerir que la guerra tuvo como propósito principal el petróleo y posiblemente rivalidades en el seno de la familia Bush. Aun así, ¿dónde está el dinero proveniente del petróleo que puede ayudar a reconstruir un país devastado?

EEUU exige que todos los países que le traen disgustos eliminen sus armas nucleares, mientras retiene las suyas. EEUU exalta su amor por la globalización y por la libertad de comercio a nivel mundial, mientras defiende sus propios subsidios y enreda en demandas que se prolongan muchos años a todo país que cuestiona sus procedimientos mercantiles, esperando que el asunto sea olvidado. El mercado externo ha estado inundado durante mucho tiempo por bienes protegidos por fuertes subsidios norteamericanos.

EEUU está de acuerdo en que sería algo muy bueno si otros países redujeran la contaminación atmosférica, pero no tiene intención alguna de hacerlo en su territorio. Bush se muestra muy entusiasmado hablando de nuevas fuentes de energía. Carbón, dice con alegría, y energía nuclear. Cuan nuevo, cuan limpio, cuan hipócrita. Los norteamericanos dicen que deploran la corrupción de corporaciones extranjeras, especialmente aquellas que operan en Irak. Pero el esfuerzo de guerra norteamericano es ayudado por empresas que han sido frecuentemente multadas por sus prácticas corruptas. Aún más, los norteamericanos critican la especulación surgida del programa de la ONU de petróleo por alimentos durante el régimen de Saddam Hussein, mientras mantienen un misterioso silencio sobre las firmas estadounidenses que se asegura son culpables de lo mismo.

El gobierno de Bush intentó recientemente echar la culpa del escándalo de petróleo por alimentos a un hombre que les causa gran disgusto, el legislador británico George Galloway, quien ha estado luchando durante una década para frenar el infanticidio causado por las sanciones de las Naciones Unidas. Galloway se presentó ante un subcomité del Senado para discutir el tema, y destruyó las mentiras de EEUU acerca de Irak. El acusó al gobierno de Bush de operar “la madre de todas las cortinas de humo”. Usted tiene la libertad de expresar su propia opinión, le aseguró un senador norteamericano. Cuando se va al portal de acceso del Senado, que ofrece testimonios online, el discurso de Galloway no está allí (aunque el informe que lo acusa está disponible en un archivo que se puede bajar e imprimir). ¿Libertad de expresión? ¡Qué hipocresía!

“Newsweek” ha retirado su acusación de que el Corán fue profanado por soldados estadounidenses en Afganistán. Eso es desconcertante, porque la Cruz Roja ha advertido de manera reiterada al Pentágono que el Corán ha sido tratado sin respeto en Guantánamo. Pero ahora la Casa Blanca dice que “Newsweek” ha causado “un daño perdurable” a la imagen de EEUU. Vamos a tratar de seguir la lógica: el informe de “Newsweek” dañó la reputación del país, aun cuando el ejército de EEUU sabe que la historia es cierta. Pero torturar presos iraquíes en Abu Ghraib es el acto de algunas “manzanas podridas”, en tanto las fotos de Saddam en calzoncillos son una desagradable violación de la Convención de Ginebra, que, hasta ese momento, el gobierno consideraba de todas maneras pintoresca.

En ningún momento el gobierno de EEUU ha admitido las contradicciones inherentes en su propia conducta y actitudes. Es como si la palabra “hipocresía” no figurase en el vocabulario norteamericano. Sin embargo, la palabra es vastamente usada en todo el mundo para aludir al gobierno de Bush. Es traducida en muchos idiomas, ninguno de los cuales se habla dentro de una Casa Blanca aislada y paranoica. “Hipocresía” es la contraseña, mientras el mundo mantiene vigilancia.

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