MICHAEL MOORE, ANDA JODIDO TU PAÍS
Si se mira a la sociedad norteamericana desde la ética tiene sentido la pregunta que se hizo el cineasta y escritor Michael Moore para su libro: ¿Qué han hecho de mi país?. Pienso una respuesta y me viene a la mente el presidente Evo Morales cuando dijo a John Stewart, el carismático entrevistador en el "The Daily Show", sin ánimo de chiste, “hay que cambiarlo”. Es lamentable ver algunos de los problemas sociales en los que se debate Estados Unidos y en los cuales no es ejemplo y se presenta ante el mundo gracias a la manipulación como un paradigma a seguir. En Cuba al menos se sabe que no.
Una noticia. “El obispo Tod Brown de la diócesis Católica Romana del condado californiano de Orange fue acusado de abusos sexuales en un proceso judicial iniciado en su contra, han confirmado fuentes de prensa.” Pero, sobrecoge más aún que en julio pasado se alcanzó el mayor acuerdo monetario en la historia de sacerdotes católicos acusados de cometer abuso sexual a menores en Estados Unidos con la arquidiócesis de Los Angeles, que ofreció pagar 660 millones de dólares a 508 víctimas. Este acuerdo en la Corte Superior de Los Angeles resolvió 570 demandas presentadas en contra de 221 padres, profesores, diáconos y otros empleados de la iglesia por abusos cometidos.
En los últimos diez años hubo 23 masacres en escuelas y universidades de Estados Unidos con 92 muertos. Una corresponsal en Washington se preguntaba: ¿Por qué?¿Cómo es posible que la sociedad norteamericana, una de las tecnológicamente más avanzadas del mundo, sea capaz de producir tanta violencia en sus propias escuelas?. Los norteamericanos son confrontados al lado más oscuro y tenebroso de su "psique". La violencia que aparece cada tanto en el alma de ese país deja perplejo a todos sus habitantes.
Unos culpan a Bush, otros a la televisión, pero el hecho es más de fondo. Hay una grave crisis y decadencia de la sociedad norteamericana. En la etapa actual, Norteamérica es la sociedad que concentra más contradicciones internas que cualquier país del mundo. Su alta criminalidad social. Su inmenso mercado interno de armas de guerra. Su población, una de las más incultas del planeta. Su inmenso mercado interno para la droga y el narcotráfico. Su estructura gansteril en los barrios, en los bancos y en las capas altas de la sociedad. Para Lexis Lapham, director de Harper Magazine, famoso mensuario literario de Estados Unidos, la administración Bush “existe solo a causa de la pereza y la apatía de los ciudadanos que son dormidos por la televisión y los medios de comunicación”.
Octavio Paz en su ensayo “Tiempo nublado de 1980” dice que en el espíritu del pueblo norteamericano actúan entre otros fenómenos el “hedonismo de la abundancia”. Del libro titulado “Violencia Rampante, las matanzas en las escuelas de Estados Unidos”, de Catherine Newman se puede concluir una combinación de problemas sociales, económicos y psicológicos. George Bush, el presidente fraudulento, es el símbolo supremo de a dónde ha conducido tal combinación. El liberalismo de Bush llevaría a la prehistoria de la humanidad.
La elite de poder en Estados Unidos acude a un personaje como Bush, aunque invoque lo más retrogrado de la moral y la fe religiosa. En plena campaña electoral dijo que había sido "Cristo el hombre político que más lo había influenciado" y entre tantas cosas difíciles de concebir para el presidente de un país, prometió a sus electores un mundo sin condones, sin matrimonios de homosexuales, y sin investigaciones científicas sobre el embrión humano.
Ante los hechos que suscitan conmoción se impone reflexionar. En las escuelas norteamericanas la peligrosa tesis de la “nación predestinada” con vocación para salvar la humanidad y redimirla de sus vicios, forjada en el final del siglo XVIII, continua moldeando las nuevas generaciones. A los adolescentes no se les informa que dos millones de vietnamitas fueron abatidos en una guerra injusta e injustificada aún, en la cual los ríos fueron envenenados y los bosques quemados, guerra que terminó además con la derrota humillante de los Estados Unidos.
Otros ejemplos son que la invasión de Cuba en 1898 es presentada como una epopeya liberadora. Se oculta que la isla fue tratada durante sesenta años como una colonia de nuevo tipo. Según los manuales escolares, la ocupación de las Filipinas en el mismo año se insertó en el rechazo de los EEUU al colonialismo. A los estudiantes no se les confiesa que 600 000 filipinos fueron masacrados en la lucha que el pueblo del Archipiélago libró contra los invasores.
El pueblo de Estados Unidos, indiscutible actor está siendo manipulado. A excepción de una parte pequeña de la intelectualidad, el norteamericano promedio no percibió que tras el 11 de septiembre el neo-fascismo se entronizaría dramáticamente hasta llegar y justificar crímenes monstruosos en Abu Graib o Guantánamo que recuerdan con fidelidad pasmosa los de Hitler durante el Tercer Reich, aún cuando se legislaba “democráticamente”.
Estudios muy documentados certifican que el norteamericano promedio confía en la televisión como principal fuente de información. Ve los informativos de televisión para enterarse de lo que ocurre tanto en su país como en el resto del mundo. Y más que en cualquier otro medio, el americano cree en las personas que le ofrecen esa información. Bernard Goldberg en su libro
“Bias: a CBS insider exposes how the media distort the news” defiende su tesis de la parcialidad de los medios explicando algunos de los principales problemas de la sociedad norteamericana y mostrando cómo las grandes televisiones estadounidenses han tratado estas cuestiones. Aquí aparecen temas tan interesantes como el de los indigentes, el SIDA, el racismo o el feminismo. Además, argumenta con mucha coherencia sobre la profesión y cómo el periodista debe plantearse todos los días preguntas tan básicas como cuál es su función social y a qué público se dirige. El autor expone ejemplos muy claros que no dejan lugar a la duda. Con estos argumentos, Goldberg llega a unas conclusiones muy interesantes, según Joseba Bonaut Iriarte de la Universidad de Navarra.Las televisiones norteamericanas, en muchos temas de relevancia social, son parciales. La mayor parte de los periodistas son liberales. Viven agrupados en elites intelectuales olvidándose que hay personas con ideologías muy diferentes. El principal problema es que los periodistas no quieren o no pueden darse cuenta de que son parciales. Lo “políticamente correcto” debe predominar sobre cualquier realidad informativa. Por supuesto, los ratings están sobre cualquier otra cosa. Aquello es un negocio. Estas entre otras conclusiones y por eso mismo, aparece el contrasentido.
No se puede compartir la idea de que los Estados Unidos son una sociedad democrática. Es lo esencial, esa sociedad es profundamente antidemocrática y en ello va contra lo mejor de su propio país. El espejismo de jueces que pueden salvarla y que son ejemplo de desempeño legal se viene abajo cuando desde Cuba se puede argumentar que cinco cubanos luchadores antiterroristas han sido condenados injustamente y que criminales confesos de la voladura de un avión con 73 pasajeros a bordo, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, andan sueltos en aquel país.
Hay bastante que meditar para responderle la pregunta de su libro a Michael Moore.: ¿Qué han hecho de mi país?. En buen cubano, Michael, anda jodido tu país.

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