LOS MILITARES YANQUIS DICEN QUE SIGUEN DE CERCA LA SITUACIÓN EN CUBA DESPUES DE SABERSE DECISIÓN DE FIDEL CASTRO DE NO REELEGIRSE
Norelys Morales Aguilera
El director de "Sicko" Michael Moore bromeó que el líder cubano Fidel Castro acapararía los índices de audiencia el domingo en la ceremonia de los premios Oscar. El documental de Moore sobre el sistema de salud estadounidense, nominado al premio de la Academia, concluye con un viaje a Cuba, donde busca ayuda médica para un grupo de rescatistas de los ataques terroristas del 11 de septiembre que han tenido problemas de salud. Allí son recibidos con los brazos abiertos en un hospital de La Habana y médicos cubanos les dan una atención de primera, algo que no pudieron obtener en Estados Unidos.
La broma de Michael Moore con su peculiar estilo inteligente nos pone en el tema de este post destinado a la repercusión universal que ha tenido la voluntad de Fidel Castro de no aceptar cargos informándolo a sus compatriotas y al Parlamento nacional, a efectuarse también el próximo domingo 24 de febrero, fecha histórica para los cubanos que comenzaron ese día su guerra definitiva para derrotar al colonialismo español y que cuando lo habían conseguido, apenas sin armas y mucho coraje, intervinieron los norteamericanos. América para los norteamericanos ha sido el gran dilema de estas tierras desde principios del siglo XX cuando los políticos de la potencia emergente creyeron llegado el momento de adueñarse del área geográfica aledaña y del mundo. Desde luego, que Cuba no es la excepción, sino la espina atragantada hace medio siglo.
Ya sabemos que Bush dijo inmediatamente que supo lo que llaman ¨renuncia¨ de Fidel Castro, que mantendría su política y Plan, en esencia una Ley de Estados Unidos, que faculta a ese gobierno para dictaminar si en Cuba existe o no democracia y cuáles son las medidas y la organización que los cubanos deben dar a su Estado, so pena, de seguir sancionados infinitamente, gobierne quien gobierne. Si había alguna duda podíamos esperas que ante el anuncio de que Fidel Castro no se reelegiría algo iba a cambiar en Estados Unidos en relación con Cuba. Pero, como dice un dicharacho fruto de una canción cubana, ¨el cuartico está igualito¨.
Según ANSA, el Congreso estadounidense está dividido con respecto a la política que su gobierno debe mantener hacia Cuba tras la renuncia a la presidencia de Fidel Castro, porque mientras los legisladores de Florida piden más mano dura para acelerar la caída, otros sostienen que el embargo comercial no tiene sentido.A pesar de las diferencias en el legislativo, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y sus posibles sucesores -los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton y el republicano John McCain- han coincidido respecto de mantener el bloqueo contra Cuba hasta que no haya un cambio de régimen. Pocas horas después de conocerse la decisión de Castro, más de un centenar de diputados le envió una carta a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en la que le solicitaron una "revisión de la política de Estados Unidos hacia Cuba".
Pero la bancada de legisladores cubano-estadounidenses de Florida reiteró su oposición a cualquier cambio en la política estadounidense hacia Cuba e incluso uno de sus miembros pidió acciones legales contra el ex presidente cubano.
Por otro lado, en el plano militar, el Comando Sur de Estados Unidos sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos en Cuba tras la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de la isla, indicó el jefe de esa entidad que concentra las relaciones militares de EE.UU. con América Latina. “Seguimos de cerca la situación en Cuba, en coordinación con otras agencias gubernamentales”, dijo el almirante James Stavridis, jefe del Comando Sur, con sede en Miami.
La popularidad mundial de Fidel Castro es indiscutible, por eso Michael Moore bromeó, todos saben quien es y unos los defienden y otros lo atacan, pero la enemistad de Estados Unidos con el hasta ahora mandatario cubano viene porque nunca agachó la cabeza ante ellos y trasladó a su pueblo esa actitud.
Los cambios que los cubanos se darán no son asunto de los norteamericanos, ya debieran saberlo, pero si no lo saben o no quieren saberlo, solo esperen que se hará lo que los nacionales entiendan que es lo que más les conviene y no, los supuestos disidentes, pagados con el dinero que Bush a través de sus agencias y Oficina de Intereses en La Habana les asigna y, que por cierto, para seguir ganando su paga siguen haciendo su trabajo de justificar las razones de la guerra económica contra Cuba, que eufemísticamente los políticos del poderoso vecino del norte, llaman embargo y que cuesta diariamente miles y hasta millones de dólares a la Isla para rendir por hambre y desesperación a sus habitantes. Hasta hoy no lo consiguieron. Fidel enseñó, entre otras cosas, cómo se resiste y resistir es vencer. Por ahí andan hoy los cambios y las cosas en Cuba.

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