CUBA:OBSTINACIÓN GENERALIZADA
Norelys Morales Aguilera
Cuba es un reducto de cambio y en constante cambio, síntoma de una Revolución en la Isla, solo que los cambios de los cubanos siempre tienen la imprudencia o la majadería de no ser en la dirección pedida por los que quieren destruirla o no la entienden. En los últimas dos
décadas las resistencia contra el bloqueo de Estados Unidos y su reforzamiento oportunista para ver destruir el proyecto cubano, junto al derrumbe del campo socialista fue lo más visible en la puja por sobrevivencia y desarrollo. El proyecto cubano no sucumbió. Hoy restañan las principales heridas de esa guerra y como alguien dijera en el reciente Congreso de los artistas de la Isla, ya nos están viendo los talones. Nos escapamos a lo más cruento del cerco. Aún todo es difícil y lo seguirá siendo.
El discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el 17 de noviembre del 2005 marcó un momento singular para los cambios, que no vinieron desde afuera es bueno que conste. En aquellas trascendentes ideas había un llamado a la profundización de las concepciones socialistas de la Revolución, a enfatizar en la institucionalidad, acentuar el control estatal, así como una mayor participación ciudadana y popular por la exigencia. Para Fidel Castro el enemigo no es solo el imperio oportunista y agresivo, sino aquellas actitudes, que pueden llevar al deterioro de la ética que sustenta una nación y un ideario frente a colosales desafíos, en un mundo bastante impredecible en el cual se desenvuelve la humanidad.
Quien desee realizar un análisis serio sobre esa Cuba que desata tantas emociones, debería al menos tomar en consideración tres elementos. 1) Es un país y proyecto permanentemente agredido por los EEUU, 2) Es un país que salió del marco colonial y está en un contexto latinoamericano y caribeño del Tercer Mundo y, 3) Libere su mente de pasiones, prejuicios y esquemas de análisis que se aplican a otros escenarios. En el primer punto identificamos al desinformado o al malintencionado, y los matices abundan.
Al asedio y el terror mediático desatado contra Cuba están probados. El emplazamiento de 15 plantas radiales, transmitiendo en más de 30 frecuencias de ondas media y corta desde Estados Unidos, con más de 250 horas de programación diaria totalmente destinada para Cuba, con propaganda intencionada en los propósitos de infundir temor e incertidumbre, fanatismo, y enajenación, a la vez que empeñadas en estimular conductas sin escrúpulos y sin consideraciones éticas.
Desde estas emisoras, provenientes de Miami en lo fundamental, se promueve constantemente los disturbios mediante llamados abiertos a la subversión civil, la realización de sabotajes a la economía nacional como forma de destrucción de la infraestructura del país, a la celebración de huelgas, a incrementar el delito económico, a colocar propaganda contra el Gobierno.
Agencias federales norteamericanas han dedicado más de 600 millones de dólares en los últimos años al fomento de estas plantas que operan bajo su amparo oficial (las llamadas Radio y Televisión Martí), que se identifican o complementan con la de grupos terroristas y otras del servicio comercial de Miami, comprometidas por las ambiciones políticas de quienes las patrocinan.
Tales conductas no se las permiten a sí mismos los norteamericanos. Si se trata de Cuba el tema de la objetividad se viene abajo. El periodista y director del diario Granma, Lázaro Barredo en una reciente entrevista citó el libro ¨Agentes de Poder¨, escrito por el catedrático y periodista J. Herbert Altschull, quien fue reportero y editor de la agencia AP, el diario The New York Times, la cadena televisiva NBC, y la revista Newsweek.
¿Qué dice Altschull?
"Bajo el código de la objetividad no es posible atacar a las instituciones fundamentales. Y tampoco es posible atacar a los símbolos de esas instituciones fundamentales: por ejemplo, a la bandera, o a la "democracia"; o a la libertad de prensa, de expresión, o de religión; o a la Presidencia. No se puede aplaudir a los enemigos del sistema, ni a las representaciones simbólicas de esos enemigos. No se puede apoyar el ateísmo; la libertad religiosa no llega a ese extremo. Y tampoco se puede apoyar ningún símbolo de animosidad hacia la familia. La homosexualidad puede tolerarse, pero no apoyarse. La maternidad no puede ser condenada; el comunismo no puede ser defendido. Y para el caso, dentro de los perímetros del sistema, tampoco es aceptable atacar el código de la objetividad.
"Es más, el código de la objetividad parece ser eficaz sólo dentro de los límites geográficos de los Estados Unidos. Cuando Estados Unidos está en colisión con otra nación, no es necesario conceder la misma atención a "ambos lados" de la disputa; sería poco patriótico. Es raro encontrar que se conceda la misma importancia a las opiniones de Fidel Castro que a las de sus enemigos y cuando se presenta la postura de Castro, por lo común se reporta de tal manera que ilustre con claridad lo obstinado de sus puntos de vista".
Parece que en Cuba la obstinación es bastante generalizada. En la Isla se sabe que ni la prensa ni los gobernantes de Estados Unidos dispensarán otro tratamiento que no sea la hostilidad y la prepotencia imperial, con el concurso del terrorismo, mientras los cubanos sigan, en el cambio y el renuevo del tiempo, pensando que son una nación donde basta con una bandera, con más luz cuanto más solitaria, como hace rato saben.

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Cuba, es una "piedra en el zapato" para los que controlan el poder mundial y no es extraño que reaccionen de una y mil maneras para impedir que la revolución siga consolidándose y se convierta en un ejemplo de heroísmo y consecuencia.
El poder, actúa de acuerdo a sus intereses y continuará mintiendo y difamando. Es su papel como enemigo reconocido.
Pero... existen otras voces. Las más cínicas y falsas. La de aquellos falsos "progresistas", seudo izquierdistas vendidos al neoliberalismo pretenden dar lecciones de cambio y cotidianamente están envíando "recetas" a Cuba. Con qué moral, si no han sido capacesen sus propias naciones de lograr cambios profundos?
El pueblo cubano no necesita lecciones.Y quien se crea un "super revolucionario" debe ser más humilde y entregar sólo lo que Cuba necesita : solidaridad y cariño.
Basta de hipocresías y doble moral.O se está con Cuba o se es enemigo de ella. No hay otra vía posible. Con el fascismo no se dialoga ni se transa,se le combate toda la vida.
Pedro | 04-05-2008 - 12:31:54 GMT 1 #