BUSH PRETENDE INDULTAR A SU CELEBRIDAD TERRORISTA
Norelys Morales Aguilera
Se trata de Luis Clemente Posada Carriles, autor confeso de la
voladura de un avión de pasajeros en Barbados donde fallecieron todos sus tripulantes y otros actos terroristas más. Él y sus cómplices, junto a la mafia cubano-americana de Miami tienen un amplio prontuario que Washington pretende desconocer en su obsesión por Cuba, no deteniéndose ante medios ni gastos.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha descrito a Posada como "un criminal no arrepentido y que ha admitido ser autor intelectual de complots terroristas" según resolución de la Cámara de Representantes remitida a su Comité Judicial el 21Mayo del 2007.
El 10 de mayo del 2005 en el sitio web de los Archivos de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington fueron publicados 14 documentos reveladores del terrorismo contra Cuba, y en particular de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch. En la presentación de los documentos, Peter Kornbluh, director del proyecto de Archivos sobre Cuba, precisó que los papeles desclasificados no dejan duda alguna acerca de que Posada ha sido uno de los más persistentes ejecutores de la violencia terrorista en el mundo.
En esos escritos están expuestos los antiguos vínculos de Posada con la CIA, desde los días de la invasión a Playa Girón. Mientras servía en el Ejército norteamericano, entre 1963 y 1965, recibió entrenamiento en técnicas de demolición con explosivos. Aparentemente cesó en la Agencia hacia julio de 1967, pero cuatro meses después es reincorporado hasta 1974. Sin embargo, los propios documentos confirman cómo prosiguió contactos sistemáticos hasta tres meses antes del sabotaje a un avión civil cubano con 73 personas a bordo en las costas de Barbados, todas fallecidas, y ponen de manifiesto la participación activa del terrorista, luego de que se fugara de la cárcel de Caracas, en operaciones de suministro de armas a la contra nicaragüense desde la base salvadoreña de Ilopango, bajo las órdenes de Oliver North, alto funcionario de la Administración de Reagan, protagonista del escándalo Irán-Contras.
Según uno de esos reportes desclasificados del FBI, este recibió información de una fuente que habló con Ricardo Morales Navarrete, un exiliado cubano que trabajaba en la DISIP (servicio de Inteligencia venezolano). Conocido como el Mono Morales, refirió a la fuente del FBI sobre dos reuniones en las que tomó parte para planear la explosión del avión; una en el Anauco Hilton y otra en la habitación del propio Morales en el Hilton. Un pasaje clave revela que Morales afirmó que alguna gente del Gobierno venezolano estaba involucrada en la voladura de la nave y que si Posada Carriles habla, entonces Morales y los otros del Gobierno venezolano se hundirían. Dijo que si esta gente habla, tendríamos un Watergate. Morales contó cómo uno de los hombres que puso la bomba llamó a Bosch y reportó: "Un ómnibus con 73 perros se despeñó y todos están muertos".
Antes, un día después del atentado, el FBI ya había atribuido con certeza a Bosch y a Posada Carriles el papel de planeadores de la explosión de la aeronave e informaba sobre los intentos de la DISIP por sacarlos de Venezuela.
Otro documento del FBI, con bastante anterioridad, el 7 de julio de 1965, registra el desembolso monetario que Jorge Más Canosa, a la sazón al frente de la organización terrorista RECE, hizo a Posada, para que saboteara a barcos surtos en puertos mexicanos. Posada adquirió 100 libras de explosivos C-4 y detonadores y minas-lapas con el objetivo de usarlas en esa operación.
El Gobierno de EE.UU conocía en detalles todas las fechorías de sus terroristas estrellas porque Bush padre había sido el director de la CIA en toda la etapa de contactos con Posada Carriles y Bosch. La CIA, el FBI y el Gobierno de EE.UU estuvieron al tanto de todos los planes siempre, ocultaron la afiliación de Posada Carriles a la CIA. El Gobierno de EE.UU. supo desde el primer momento que Posada Carriles y Bosch eran los autores del sabotaje al avión de Cubana. Todo esto ha sido denunciado por el Gobierno de La Habana, que cuenta con pruebas a disposición de autoridades competentes para el enjuiciamiento que debiera hacerse.
En la década de los 70 Luís Posada Carriles estuvo implicado, junto con Orlando Bosch y un grupo de seguidores, en el asesinato del canciller chileno Orlando Letelier y de su asistente, la ciudadana norteamericana Ronnie Moffi, acto terrorista que se llevó a cabo en Washington. Igualmente, Posada y su grupo, en coordinación con la CIA, participaron en el montaje y ejecución del siniestro Plan Cóndor, que permitió a las dictaduras militares del Cono Sur coordinar acciones de tortura, asesinatos y desapariciones de numerosos opositores.
En el 2000, Posadas reaparece en Panamá planeando un atentado con explosivos en contra del Presidente cubano Fidel Castro cuando se encontrara en el Paraninfo de la Universidad de Panamá durante su participando en la X Cumbre Iberoamericana de Presidentes. Por este frustrado atentado fueron detenidos Posada Carriles y sus cómplices Gaspar Eugenio Jiménez, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Remón, pero el 26 de agosto de 2004, la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, los indultó. En la presiones para el perdón del criminal confeso Posada Carriles abrían intervenido activamente el exilio cubano de Miami (que habría pagado 4 millones de dólares a Mireya Moscoso y a su hermana Ruby), el ex secretario de Estado Colin Powel y Otto Reich, ex secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental.
El caso de Posada Carriles involucra directamente a los Bush (padre e hijo) pues éstos han mantenido fuertes lazos con la comunidad cubana de Miami. No olvidar que George Bush padre indultó al otro terrorista cómplice de Carriles, Orlando Bosch, quien reiteradamente en entrevistas a medios justifica el ejercicio del terrorismo contra personas inocentes y no muestra el menor remordimiento por sus actos deplorables. Por el contrario, se vanagloria de ellos. En una de las entrevistas, al preguntársele por el equipo de esgrima asesinado en la voladura del avión cubano en Barbados, las describió como "cinco negritas". Tan soez pronunciamiento, por su carácter racista, pudiera motivar el encauzamiento de Bosch en cualquier ciudad norteamericana menos en Miami, donde vive.
Cuando la administración de George Bush arrestó a Luis C. Posada Carriles solo por un asunto migratorio y al negar, en principio, “una solicitud de arresto preventivo con fines de extradición” reclamada por Venezuela, demostró una clara intención de protegerlo violando su propia “declaración universal de guerra contra el terrorismo”, en la que incluye a “aquellos que albergan o acogen al terrorismo”. La farsa judicial propiciada por la administración de G. Bush ha escandalizado hasta jueces y personeros del régimen.
La denuncia que se está haciendo por varias organizaciones y el Comité de Familiares de Víctimas del terrorismo en Cuba tiene fundamento. La administración Bush, la misma que ha sometido al mundo desde hace 6 años a una guerra contra el terrorismo, ha confirmado ante congresistas norteamericanos que arbitraría una disposición para anular el proceso judicial que se lleva a cabo contra Posada Carriles. Tal disposición seria equivalente a un indulto.
Esto coincide plenamente con la campaña que desde hace dos meses vienen desarrollando grupos terroristas cubano- americanos afincados en Miami.La impunidad de estos grupos los ha llevado a homenajear a Posada públicamente en dicha ciudad. El 2 de mayo pasado, Posada Carriles declaró abiertamente su disposición a cometer nuevos actos de terror contra la Republica de Cuba, su pueblo y su gobierno.
Sería incalificable que Bush, hijo, indultara a un terrorista como Posada Carriles al salir de la Casa Blanca. Pero, ¡si ya lo hizo Bush, padre,! a pesar de las siguientes afirmaciones en orden de deportación contra Bosch de Estados Unidos por el Fiscal General Adjunto Joe D. Whitley: “Durante 30 años Bosch se ha mostrado resuelto e inquebrantable en su propugnación de la violencia terrorista. Ha amenazado con y ha realizado actos terroristas violentos contra numerosos objetivos, incluyendo países amigos de Estados Unidos y sus más altos funcionarios. Ha expresado repetidamente y demostrado su disposición a causar heridas y muerte indiscriminadamente. Sus acciones han sido las de un terrorista, irrestricto por leyes o la decencia humana, amenazando e infligiendo violencia sin consideración por la identidad de sus víctimas”. Bosch recibió su indulto presidencial el 20 de julio de 1990, calificado ya de terrorista, antes de los atentados del 11 de septiembre y todas las falsedades que han venido después.
Etiquetas: Bush, Posada Carriles, indulto


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http://www.juventudrebelde.cu/2005/abril-junio/jun-29/klaus.html
Klaus Barbie-Posada Carriles: la norma hipócrita
Toni Solo
Los problemas políticos y económicos que afligen a Estados Unidos y a sus aliados generan efectos que son cada vez más corrosivos y autodestructivos. Desde la engañosa “guerra contra el terror” a las fraudulentas declaraciones sobre la cancelación de la deuda, parecen ir tambaleando de una maniobra evidentemente desesperada a la siguiente. Por el momento, intoxicados por sucesivas intervenciones coloniales, los gobiernos esperan que la gente crea en el absurdo mito de que están defendiendo a la “democracia” o a la “patria”.
El campo de concentración de Guantánamo, las prisiones secretas en Diego García y Bagram, y las violaciones británicas de la ley de Derechos Humanos europea suman detalles al modelo general seguido por los acontecimientos en Haití, Iraq y Afganistán. Todos ponen a la luz el sadismo esencial inherente en los esfuerzos del gobierno de EE.UU. y sus aliados por aplastar o controlar la resistencia.
No se trata de un terrible error de burócratas atolondrados. El propósito obvio de campos de tortura aislados en Guantánamo y en otros sitios es entrenar a torturadores en masa para utilizarlos contra las resistencias en el exterior y en cada país. Para ellos, es irrelevante a quiénes utilizan como cobayas.
La protección del asesino masivo cubano Luis Posada Carriles cae dentro de la política general de EE.UU. basada en el terrorismo de Estado y la tortura. En contraste con el trato de que goza Posada Carriles, cinco valerosos cubanos siguen encarcelados en EE.UU. sobre la base de acusaciones amañadas, después de haber puesto en evidencia las redes terroristas anticubanas en Miami. Mientras Posada Carriles se beneficia evidentemente de la política pro terrorista de Estados Unidos, es igualmente obvio que los cinco cubanos son víctimas de su perversa injusticia.
Se ha prestado mucha atención al papel de Posada Carriles en el atentado contra un avión civil cubano en 1976. Pero poco se ha dicho sobre su carrera como torturador para gobiernos venezolanos aliados directamente con Estados Unidos en los años 60 y 70. La letanía de sus crímenes en toda Latinoamérica incluye secuestros, atentados con bombas, asesinatos y torturas —todo apoyado consecuentemente por el gobierno de Estados Unidos. Vale la pena echar un vistazo a la continuidad de la protección de torturadores y terroristas como Posada Carriles desde la Segunda Guerra Mundial.
Después de la derrota de Japón en 1945, el Comité Estado-Armada de Coordinación de la Guerra concluyó que: “El valor para EE.UU. de los datos sobre la Guerra Biológica japonesa es de tal importancia para la seguridad nacional como para compensar con creces el valor resultante de los procesos por “crímenes de guerra”.
Esa decisión de proteger a criminales de guerra japoneses “en función del interés de la seguridad nacional” para asegurarse de la supremacía en la investigación de la guerra biológica formó parte de un esfuerzo sistemático de EE.UU. y de sus aliados por reclutar criminales de guerra japoneses, alemanes y otros, después de 1945.
Los científicos japoneses en la Unidad 731 practicaron técnicas quirúrgicas de emergencia a prisioneros de numerosas nacionalidades, sin anestesia. Sus experimentos con prisioneros vivos —incluyendo a miles de prisioneros de guerra estadounidenses y aliados— con enfermedades infecciosas como ántrax, tifus, cólera y meningitis culminaron en “experimentos en el terreno” como el bombardeo de la aldea china de Congshan con peste bubónica. Decenas de miles de víctimas sufrieron muertes horrendas en el curso de estos “experimentos”. Para EE.UU. solo representó una investigación más de valor para sus fuerzas armadas, así que protegieron a los científicos japoneses contra su enjuiciamiento.
La política de terror continuó durante la guerra de Corea. El general Ridgway, del ejército de EE.UU., declaró en 1951: “Maten a todo civil sospechoso de ser comunista antes de que llegue a ser prisionero”. Las masacres durante la ocupación de Corea por EE.UU. fueron el preludio de la arbitraria matanza de civiles por fuerzas de Naciones Unidas durante toda la Guerra de Corea.
El caso de Klaus Barbie es uno de los ejemplos más tristemente célebres de cómo el gobierno de EE.UU. utilizó cínicamente a criminales de guerra para sus propios propósitos. Después de la Segunda Guerra Mundial, Barbie escapó a la justicia por el asesinato de más de 4 000 civiles y la deportación de más de 7 000 judíos a campos de concentración. En Lyon, donde terminó por ser procesado, era temido como un sadista despiadado, responsable de la supervisión del arresto y la tortura de más de 14 000 miembros de la resistencia —en la jerga actual de EE.UU. “terroristas”.
Con ese historial, Barbie fue reclutado por las autoridades de EE.UU. para que trabajara en la Alemania ocupada por EE.UU. Cuando las autoridades francesas pidieron su arresto en 1956, el gobierno de EE.UU. le ayudó a escapar a Bolivia, donde asumió el nombre de Klaus Altmann. Como Altmann, en las décadas siguientes, llegó a trabajar como interrogador para gobiernos represivos en Perú y Bolivia.
Los años 70 fueron la era de Pinochet y del Plan Cóndor, un programa internacional de acción clandestina coordinado por Estados Unidos para atacar a grupos políticos disidentes de izquierda en América del Sur. Fue la época de la “guerra sucia” en Argentina, de la dictadura de Stroessner en Paraguay, la represión en Uruguay y la tiranía de Pinochet en Chile. Barbie estaba en su elemento. En Bolivia, en 1980, ayudó activamente a que el corrupto narco-régimen del general Meza García llegara al poder. Klaus Barbie fue finalmente extraditado a Francia en 1983 y condenado finalmente en 1987, antes de morir en prisión en 1991.
Las autoridades de EE.UU. y sus aliados muestran gran aprecio hacia torturadores y terroristas mientras sus actividades sirvan a sus fines. Los actuales esfuerzos del régimen de Bush por proteger a Posada Carriles, un individuo con un perfil como torturador y terrorista muy similar al de Klaus Barbie, no constituyen una aberración. Son un reconocimiento tácito de una norma hipócrita establecida hace mucho tiempo. (Tomado de Rebelión)